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España
llevaba años sin apenas participar en competiciones internacionales, pues
siempre se tropezaba en las clasificatorias.Apenas el Campeonato mundial de fútbol celebrado en España en el 1982, en el que
estaba clasificada por ser anfitriona.Esto había llevado a un total desánimo de los aficionados por su selección
nacional. La imposible victoria por goleada ante Malta fue un bálsamo tanto para los jugadores como para la afición, que por
fin veía que España podía hacer algo en elpanorama internacional si se lo proponía. Aunque no lo parezca, este partido
significó mucho, pues desde entonces las
participaciones en campeonatos mundiales y Eurocopas fueron la regla, y se pasó
a ser un rival a tener en cuenta por el
resto de selecciones nacionales. De hecho, esta victoria acabó llevando a España
a la final de la Eurocopa en la que cayó
derrotada por la anfitriona Francia |