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Hasta 1570, la villa de Galera estuvo situada en
este cerro. La práctica totalidad de sus habitantes
era morisca, la cual se sublevó -como otros muchos
pueblos del Reino de Granada- contra la opresión a
que estaba sometido este grupo social.
Los cristianos de Huéscar hicieron varios intentos
de aplacar el alzamiento de los 2500 habitantes con
que contaba la villa aproximadamente en esos días.
Fracasados, viene a la localidad el marqués de los
Vélez, logrando juntar en Galera un ejército de unos
4.000 soldados. Varios asaltos infructuosos
convencieron a don Luís Fajardo de la necesidad de
artillería para tomar la población, que había sido
apoyada por los cabecillas de la rebelión en el
Valle de Almanzora.
El peligro que suponía la persistencia del
alzamiento de esta villa, engrosada su población por
El Maleh con refugiados de Orce, Castillejar y
Huéscar - pueblos colindantes-, que podía servir de
ejemplo a los moriscos del vecino Reino de Murcia,
hace que Felipe II envíe a su hermano, Juan de
Austria, para asolar la villa.

Y así se hace. Tras resistir los tres meses de
asedio a que la habían sometido el marqués y
Austria, Galera es asaltada el día 7 de febrero de
1570 por los 12.000 soldados que había acumulado
don
Juan. En ese día caen casi tres mil moriscos en la
batalla final que se dio, siendo varios cientos de
mujeres y niños - ya que no quedaban hombres- los
que se deportaron como esclavos a las tierras de La
Mancha. Lo que había quedado tras los constantes
bombardeos de artillería, se destruyó, se quemó y se
sembró de sal el solar del pueblo
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